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Constantina Naharro Belmonte
Tina nace en la ciudad de Hellín, situada al sur de la provincia de Albacete, en el seno de una familia, que se dedica a la agricultura y a la ganadería, viviendo su niñez rodeada de un ambiente de cariño, y al abrigo de la madre naturaleza.
Con el comienzo de sus estudios de primaria, Tina se da cuenta enseguida que su pasión es plasmar y dibujar todo lo que ve de su amada naturaleza, así como la belleza que le rodea. De esta forma, transcurre su infancia, llegando a la adolescencia, y siendo plenamente consciente de que lo que más desea en la vida, es dibujar, y es durante el curso de bachillerato, donde le es impartida la asignatura de dibujo, cuando se da cuenta que es lo que quiere hacer en la vida, de forma profesional, tomando el dibujo y la pintura como su forma de vida desde aquel momento. Por otra parte, Tina se aficiona a la música, recibiendo clases de piano, escribe cuentos infantiles y hace pequeñas incursiones en la cocina, otra de sus grandes pasiones, de la que le hubiese gustado ser restauradora culinaria. Aun así, dedica en cuerpo y alma toda su vida a la pintura y realiza una gran multitud de obras, mayormente con el método del óleo, y centrando sus obras en su temática preferida: la naturaleza.
Tina realiza varias exposiciones de cuadros en distintas ciudades del territorio nacional, en las décadas de los 80 y 90, vendiendo varias de sus obras, quedando algunas de ellas incluso repartidas en otros países. Pero es ahí, en su época de mayor plenitud profesional, cuando su vida da un giro inesperado y trágico, cuando una enfermedad degenerativa grave, conocida como espondilitis anquilopollética, que la conduce a una espiral de sufrimiento, dolor, múltiples operaciones, depresión, y un estado permanente en una silla de ruedas.
Aun así, Tina se aferra con todas sus fuerzas a la vida, y con su ilusión y esperanza, anclada a una silla, sigue plasmando en óleo todo lo que le rodea, con la ayuda de su familia que la acompaña en todo momento. De nuevo, en 2006, el destino le juega otra mala pasada, y en una peligrosa intervención quirúrgica, en la que Tina se encuentra hospitalizada más de 100 días, su existencia queda además ligada a una máquina de diálisis, de la que tiene que depender hasta el fin de sus dias. Lo más dramático de todo ello, es que la movilidad reducida, así como la enorme debilidad que la invade, la obligan a dejar lo que más le importa en la vida, su pintura. Su enfermedad la obliga a dejar el pincel, y tan sólo le queda la ilusión de su familia y de la vida al aire libre que le ofrece su casa en plena naturaleza, en la que vive con una mujer interna, la cual le ayuda en el 100% de sus tareas, pues Tina, se encuentra en un estado de completa dependencia. Sus obras, únicas e irrepetibles, son el legado que nos deja una mujer de enorme espíritu, independencia, y ansias de libertad, de un cuerpo en el que se ve atrapada. Sus obras hablan por ella. Sus obras hablan de ella. Les dejo deleitarse con sus pinturas con una frase que Tina emplea habitualmente “La vida merece ser vivida”.
Tina nace en la ciudad de Hellín, situada al sur de la provincia de Albacete, en el seno de una familia, que se dedica a la agricultura y a la ganadería, viviendo su niñez rodeada de un ambiente de cariño, y al abrigo de la madre naturaleza.
Con el comienzo de sus estudios de primaria, Tina se da cuenta enseguida que su pasión es plasmar y dibujar todo lo que ve de su amada naturaleza, así como la belleza que le rodea. De esta forma, transcurre su infancia, llegando a la adolescencia, y siendo plenamente consciente de que lo que más desea en la vida, es dibujar, y es durante el curso de bachillerato, donde le es impartida la asignatura de dibujo, cuando se da cuenta que es lo que quiere hacer en la vida, de forma profesional, tomando el dibujo y la pintura como su forma de vida desde aquel momento. Por otra parte, Tina se aficiona a la música, recibiendo clases de piano, escribe cuentos infantiles y hace pequeñas incursiones en la cocina, otra de sus grandes pasiones, de la que le hubiese gustado ser restauradora culinaria. Aun así, dedica en cuerpo y alma toda su vida a la pintura y realiza una gran multitud de obras, mayormente con el método del óleo, y centrando sus obras en su temática preferida: la naturaleza.
Tina realiza varias exposiciones de cuadros en distintas ciudades del territorio nacional, en las décadas de los 80 y 90, vendiendo varias de sus obras, quedando algunas de ellas incluso repartidas en otros países. Pero es ahí, en su época de mayor plenitud profesional, cuando su vida da un giro inesperado y trágico, cuando una enfermedad degenerativa grave, conocida como espondilitis anquilopollética, que la conduce a una espiral de sufrimiento, dolor, múltiples operaciones, depresión, y un estado permanente en una silla de ruedas.
Aun así, Tina se aferra con todas sus fuerzas a la vida, y con su ilusión y esperanza, anclada a una silla, sigue plasmando en óleo todo lo que le rodea, con la ayuda de su familia que la acompaña en todo momento. De nuevo, en 2006, el destino le juega otra mala pasada, y en una peligrosa intervención quirúrgica, en la que Tina se encuentra hospitalizada más de 100 días, su existencia queda además ligada a una máquina de diálisis, de la que tiene que depender hasta el fin de sus dias. Lo más dramático de todo ello, es que la movilidad reducida, así como la enorme debilidad que la invade, la obligan a dejar lo que más le importa en la vida, su pintura. Su enfermedad la obliga a dejar el pincel, y tan sólo le queda la ilusión de su familia y de la vida al aire libre que le ofrece su casa en plena naturaleza, en la que vive con una mujer interna, la cual le ayuda en el 100% de sus tareas, pues Tina, se encuentra en un estado de completa dependencia. Sus obras, únicas e irrepetibles, son el legado que nos deja una mujer de enorme espíritu, independencia, y ansias de libertad, de un cuerpo en el que se ve atrapada. Sus obras hablan por ella. Sus obras hablan de ella. Les dejo deleitarse con sus pinturas con una frase que Tina emplea habitualmente “La vida merece ser vivida”.
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